jueves, 24 de febrero de 2011

Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, sobre la ciencia de Dios, la existencia del amor en Dios y la definición de persona

Los temas que trata Santo Tomás de Aquino en estas cuestiones giran en torno a Dios, como de hecho, lo hace la totalidad de su obra Suma Teológica. Pasemos ahora a explicar el pensamiento de este autor acerca de Dios.

Santo Tomas de Aquino afirma que hay ciencia en Dios y que esta es del modo más perfecto. Explicamos este argumento: Santo Tomas dice que los seres que no tienen conocimiento se diferencian de los que sí porque éstos (los que no lo tienen) no poseen más que su propia forma y los que si tienen el conocimiento alcanzan a tener, además de la suya, la forma de otra cosa. Esto se justifica diciendo que la forma de lo conocido está en el que lo conoce y así, de esta manera, es como los seres que tienen conocimiento, conociendo, pueden tener la forma de alguna otra cosa.

Otra cuestión a aclarar es la relación entre la forma y la materia; puesto que la materia limita a la forma y es por esto que entre más inmateriales sean las formas más se aproximan a cierta infinidad, también, la inmaterialidad de algun ser es la razón de que este ser tenga conocimiento, y entre más inmaterial es más inteligente. Así es como el autor justifica que en Dios hay ciencia; pues ya que Dios es lo más inmaterial tiene el grado supremo de inteligencia.1

Otro tema que ocupa al autor es sobre la existencia de las ideas en la mente divina, de la cual Santo Tomás está de acuerdo. Idea es la palabra griega que significa lo mismo que forma, termino que utilizan los latinos. Aclarando esto podemos, ahora sí, definir junto con el autor el término de idea como “la forma de una cosa existente fuera de ella”.2 Al parecer esto implica un acto inteligible, por ejemplo: un arquitecto piensa en hacer un edificio, éste se encuentra en la mente del arquitecto (a esto le podemos llamar idea del edificio), y así, el arquitecto se propone hacer dicho edificio lo más semejante que pueda a la forma como lo concibió en su entendimiento. Pensemos ahora en el mundo, éste no pudo ser hecho al azar, más bien fue fabricado por Dios. Es así como Santo Tomás justifica la existencia de las ideas dentro del entendimiento divino, pues Dios, al crear el mundo lo hizo porque en Él existe la forma a cuya semejanza fue hecho el mundo; esta forma es la idea existente en Dios.

Ahora, no hablamos de una sola idea sino de la existencia de muchas ideas en Dios, puesto que Dios, al crear el mundo, no solamente hizo a la primera creatura y se desentendió de las demás, pues esto nos da a entender que, de la primera creatura (creada por Dios) se derivaron las demás. Creyendo esto estaríamos afirmando que Dios solamente tendría idea de la primera creatura, lo cual no es así. Si decimos que Dios creó y dio orden al universo quiere decir que Dios también tiene idea de todas las cosas; es por esto que Santo Tomás de Aquino piensa que “es necesario que en la mente divina existan las ideas o razones propias de todas las cosas”.3

Las ideas son principios de conocimiento y principios de producción. En cuanto a principios de producción, las ideas son ejemplares y pertenecen a la ciencia práctica; éstos se refieren a lo que Dios puede hacer en cualquier tiempo; y en cuanto a principios de conocimiento se llaman razones y pueden pertenecer a la ciencia especulativa; éstos se refieren a todo lo que conoce Dios.

Vemos pues, muy claramente la influencia del pensamiento platónico en estos razonamientos de Santo Tomás con referente a las ideas, que vendrían siendo lo mismo a lo que él llama formas.

Indudable es que los animales viven, esto lo podemos decir fijándonos en que se mueven por sí mismos y cuando un ser ya ha muerto nos damos cuenta por que deja de moverse por sí mismo. También, los seres vivientes se constituyen de un entendimiento que alcanza a conocer la esencia de las cosas por medio de los sentidos; así, el proceso de conocer empieza por los accidentes externos para llegar, posteriormente, a la misma esencia.

En Dios reside una voluntad la cual consiste en quererse a sí mismo y querer lo que es dsitinto de Él. La voluntad implica dar a conocer, difundir a otro el bien que alguien posee; es así como Dios, por su voluntad divina, comunica su bien a los demás.4

“El primer movimiento de la voluntad, como el de cualquiera otra facultad apetitiva, es el amor”.5 Es necesario entonces, decir que en Dios hay amor. La voluntad teinde al bien y al mal aunque de manera distinta. Tiende al bien por sí mismo y éste es el objeto principal de la voluntad y tiende al mal de manera secundaria; por tanto decimos junto con el santo que “El amor es, pues, por naturaleza el primer acto de la voluntad y del apetito”.6 Así como en Dios hay voluntad, por consiguiente en Él hay amor. Dios ama todo lo que existe; puesto que en Él hay amor y Dios quiere el bien para otro, lo que podemos definir como amar; este amor de Dios crea e infunde bondad en las creaturas.

En cuestión de la providencia de Dios, este autor propone dos figuras de “provisor”, el que tiene a su cuidado algo particular y el que cuida algo universal. A Dios lo cataloga dentro de la figura del provisor universal, que es el que permite que en algunos casos particulares haya ciertas deficiencias con el fin de que se impida el bien de la colectividad; puesto que “si se impidiesen todos los males, se echarían de menos muchos bienes en el mundo”.7 La manera de manifestarse de la providencia de Dios se puede percivir de dos maneras, la primera es que Dios dotó de activiad a las cosas dependiendo de lo que les ha encomendado realizar, esta es la razón del orden, la segunda manera en que se da a conocer la providencia es por medio de intermediarios, que son seres superiores los cuales gobiernan a los seres inferiores.

Otro tema que resulta de suma importancia es la explicación que da Santo Tomás de Aquino respecto a la definición de persona. Empieza señalando que el individuo se encuentra de modo especial en la sustancia puesto que ésta se particulariza por sí misma; aunque en las sustancias racionales se halla lo particular e induvidual de manera especial; es por esto que los singulares de naturaleza racional se denominan “personas”, éstas son una sustancia individual de naturaleza racional.


Bibliografía:


Santo Tomás de Aquino, “Suma Teológica”, 2.334, en: Clemente Fernández, Los filósofos medievales, tomo II, BAC, Madrid, 1979, pp. 523-540.

1Cfr., Santo Tomás de Aquino, “Suma Teológica”, 2.334, en: Clemente Fernández, Los filósofos medievales, tomo II, BAC, Madrid, 1979, p. 523.

2Santo Tomas de Aquino, op.cit., 2.335, en: op.cit., p. 524.

3Ibidem, 2.337, p. 525.

4Cfr., Ibidem, 2.345, pp. 529-530.

5Ibidem, 2.347. p.531.

6Ibidem, 2.348.

7Ibidem, 2.352, p. 534.

2 comentarios:

  1. Me parece muy oportuna tu aportación, puntualizando aspecto claros sobre cuestiones epistemológicas y ontológicas en relación con Dios, salvaguardando elementos éticos y antropológicos con respecto al papel que juega el hombre frente a Dios. Sólo quisiera que aclaras mejor en qué sentido la inmaterialidad permite el entendimiento, perfecto en Dios y limitado en el hombre.

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  2. LA cuestión es fácil de entender. La inteligencia es mayor en cuanto es mayor la inmaterialidad, y como Dios es lo más inmaterial por consiguiente es perfectamente inteligente.

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