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miércoles, 18 de enero de 2012

San Buenaventura, Sobre la verdad, Algunos aspectos

 
San Buenaventura nace en la región Italiana donde ingresa con los franciscanos siendo después de vario tiempo general de ellos. Cabe decir que el papa Sixto V le otorgó el título de doctor de la Iglesia. Ahora bien, en la siguiente aportación se da a conocer el pensamiento profundo y filosófico de san Buenaventura. Los temas que abarca son: la visión de la inteligencia natural, las tinieblas del aristotelismo, la indubitabilidad de la existencia de Dios, entre otros.
  Conforme a la naturaleza de la inteligencia natural san Buenaventura dice que la primera visión del alma es la inteligencia dada por la naturaleza y que su luz es la verdad que no conoce ocaso. También indica que si algo es verdadero se puede pensar que es verdadero que la verdad existe. Así pues, la verdad es vista como una luz que emite tres rayos: la verdad de las cosas, verdad de los signos o voces y verdad de las costumbres; “la verdad de las cosas es la indivisión de la esencia y de la existencia; la verdad de las palabras es la adecuación de la palabra y del entendimiento; la verdad de las costumbres es la rectitud del vivir”[1]. Gracias al triple rayo de la verdad, el alma puede elevarse a las cosas eternas y reconocer que son las tres partes de la filosofía.
  Ahora bien, las tres características de la verdad forman parte del principio originante, del sujeto recipiente y del objeto terminante. Cada una de ellas tiene sus propias particularidades. Por consiguiente la mente del hombre está inclinada hacia la verdad ya que es causa del ser, atribuida al Padre, la razón del entender, al Hijo; y el orden del vivir, al Espíritu Santo.
  Una de las características del alma es que desea describir el mundo en sí misma, por ello el mundo se considera de tres maneras: la esencia, figura y naturaleza. Esto hace imprescindible mencionar sobre las diferencias ocultas de las quiddidades y más que nada su división. La primera es substancia y accidente, en ella existe el máximo error. Supone que la creación no es. La segunda división es universal y particular, en dicha división se dice que el alma es lo universal. Conforme a la tercera se dice que el acto no añade nada a la potencia, sino un modo de ser completo e incompleto. Cuando se habla de la cuarta división se piensa que todas las cosas son uno; de ello surge la quinta mencionando que el hombre es un ser simple; y en la última se manifiesta que el mundo fue desde la eternidad.
  El  siguiente pensamiento de san Buenaventura alude a las tinieblas del aristotelismo, esta explica que Dios dividió la luz de las tinieblas, pero algunos decidieron seguir en ellas como Aristóteles, que al comienzo y fin de la metafísica execra las ideas de Platón. “De aquí afirma que Dios no conoce nada o al menos no conoce ninguna cosa particular”[2]. De tal afirmación prosiguen otras donde se arguye que Dios no tiene presencia ni providencia, que no hay felicidad después de esta vida, y que las almas son infinitas en número y por ende corruptibles.
  En efecto, el pensamiento anterior trata de explicar la existencia de Dios como una verdad indudable demostrando que existen tres vías para dar validez a su creencia. “La primera dice que toda verdad impresa en la mente es verdad indudable, la segunda señala que toda verdad que proclama toda creatura, es verdad indudable; y la última se refiere a que toda verdad en sí misma certísima y evidentísima, es verdad indudable”[3]. Con ello se da a entender que si no existe la verdad, es verdad que no existe verdad alguna, y si existe la verdad, existe la verdad primera. Así pues, Dios existe y no es algo dudable ya que es verdadero.
  Continuando con el pensamiento de san Buenaventura  se hace el análisis de lo que es el hombre. Según la reflexión de tal santo corrobora diciendo que el hombre está compuesto de cuerpo y alma. De acuerdo a la doctrina de la fe ortodoxa, se dice que el cuerpo del primer hombre fue producido y formado de lodo; y la mujer fue formada del costado del varón. Mientras tanto el alma es beatificable y puede separase del cuerpo. Cabe decir que tiene potencia vegetativa, sensitiva e intelectiva. Además discierne lo verdadero por lo racional y rechaza lo malo por lo irascible.
  Entre tanto, el pensamiento de san Buenaventura es muy profundo pues trata de explicar razones o conceptos poco inteligibles para el hombre. Dentro de su pensamiento se encuentra la visión de la inteligencia natural, las tinieblas del aristotelismo, la indubitabilidad de la existencia de Dios. Estas tratan de acercarse a lo que es la verdad, que es, Dios. También es importante mencionar que el hombre está inclinado hacia la verdad ya que es causa del ser, a la razón del entender y al orden del vivir. En conclusión, san Buenaventura presenta dentro de su pensamiento la doctrina filosófica cristiana que trata de explicar la verdad, al hombre y sobre todo a Dios.
Bibliografía:
Canals Vidal, F. (ed.), Textos de grandes filósofos Edad Media, Barcelona, Editorial Herder, 1991,Pp.79-99

[1] Canals Vidal, F. (ed), “Textos de grandes filósofos Edad Media”, Barcelona, Editorial Herder, 1991, pag.80
[2] Ibidem, pag. 85
[3] Ibidem, pag. 93

sábado, 7 de mayo de 2011

San Buenaventura, una aproximación

San Buenaventura, Juan de Fidanza, nació en Bagnorea en la Toscana Italia en el año de 1221. Se dice que cuando era niño fue curado de una enfermedad cuando su madre pidió por él a san Francisco de Asís, de esta forma Buenaventura era un miembro de la tradición franciscana. Más tarde se fue a Francia para realizar sus estudios de universidad y fue maestro en 1248, sobre el evangelio de san Lucas en Paris. Buenaventura siendo maestro del evangelio, y habiendo concluido sus estudios, no pudo dejar pasar por desapercibido la metafísica aristotélica, que más tarde adoptaría algunas posturas de esta filosofía. Buenaventura tomo “una actitud que no fue simplemente el fruto de la ignorancia, sino que procedió de reflexión y convicción razonadas”[1]. Buenaventura era fiel al espíritu franciscano porque, éste consideraba la unión con Dios como el fin más importante de la vida, sin embargo, Buenaventura creía, que la unión con Dios es difícil si no se conoce bien a Dios, “ o al menos, que tal conocimiento, lejos de construir un impedimento para la unión con Dios debía predisponer al alma a una unión más estrecha”[2] de hecho Buenaventura estudiaba las escrituras y la Teología, que por cierto la primera descripción de esta ciencia definida por Aristóteles era, la ciencia absolutamente primera. De este laso que tenia con las Escrituras y la Teología Buenaventura recomendaba leer la Teología, como conocimiento de Dios, y no como la metafísica de Aristóteles, en la cual no se practicaba la divinidad. Según Buenaventura, Cristo es el medio o el centro de todas las ciencias y por lo tanto le era incorrecto estar de acuerdo con la metafísica de Aristóteles en donde ni siquiera se conocía a Cristo.

Uno de los personajes con los que Buenaventura compartía creencias franciscanas era san Agustín, compartían mutuos pensamientos y los dirigían con la relación del alma con Dios. San Agustín estudiaba al hombre que ésta en relación con Dios, este era para él es, el hombre real y concreto de la historia, del hombre sobre natural, pero se olvido del otro hombre, es decir, de aquel que no estaba en relación con Dios, del hombre natural. Se consideraba que esta concentración de san Agustín en el estudio del hombre sobrenatural, no representa una definición entre hacer filosofía y Teología, a pesar de que por un lado distinguiera lo divino con la razón y la fe. Buenaventura consideraba la Filosofía como una ciencia que podía encontrar la verdad, “pero mantiene que el hombre que se satisface con la filosofía, es un mero filosofo, y cae necesariamente en un error”[3] tanto él, como santo Tomas, rechazaban la Filosofía pagana, es decir no compartían acuerdos con el cristianismo, porque algunos filósofos no reconocían que para poder alcanzar la verdad, filosofan mediante la luz de la fe.

San Buenaventura.- II Existencia de Dios capítulo XXVI

En el capítulo anterior vimos que Buenaventura y san Agustín tenían él mismo interés en la relación del alma con Dios, pues “ese interés consistía en el modo de tratar las pruebas de la existencia de Dios: el santo se preocupaba principalmente por presentar las pruebas como etapas en el ascenso del alma hacia Dios, o, más bien, por tratarlas en formación del ascenso del alma de Dios”[4] este Dios del que habla Buenaventura (claro está que es un Dios al que se le adora y reza) al Dios de misericordia y cristiano.

Buenaventura prueba la existencia de Dios partiendo del mundo sensible, de un mundo donde los seres son finitos, e imperfectos, pero aun con estos argumentos parecen insuficientes para probar la existencia de Dios, es decir Buenaventura no desarrolla sus argumentos sistemáticamente elaborados y las razones no son suficientes, pero aun así Buenaventura confía en la convicción de que la existencia de Dios es por medio del alma y la reflexión en ella, piensa que si existe lo finito, existe lo infinito y si existe lo imperfecto existe lo perfecto. Para Buenaventura la “idea de imperfección presupone la idea de perfección […] sirve simplemente para recordar al alma o llevar a esta a una más clara conciencia de lo que en cierto sentido le es ya evidente y conocido”[5].

Una forma más de explicar la existencia de Dios es, la existencia de las criaturas como la causa a través del efecto, es decir, si existe un ser producido por algo, debe de haber un ser primero, y así habría una causa y un efecto, esto lo compara Buenaventura con el motor inmóvil “como prueba el filósofo, el movimiento tiene como su principio un ser inmóvil, y existe por razón del ser inmóvil, que es su causa final”[6]. Este argumento es muy parecido a los argumentos aristotélicos y hasta platónicos, ya que también consideraba el mundo sensible, éste como el lugar de donde se puede conocer, el conocimiento sensible y el conocimiento obtenido a través de los sentidos.

Copleston plantea que se puede entender más fácilmente la teoría sobre la existencia de Dios si ocupamos ejemplos del mismo Buenaventura, por ejemplo, “que todos los seres humanos tienen el deseo natural de felicidad (appetitus beatitudinis). Pero la felicidad consiste en la posesión del Bien supremo, que es Dios”[7] de esta forma Buenaventura dice que de esta forma el conocimiento de Dios esta naturalmente en nosotros. Buenaventura argumenta que de esta manera existe un conocimiento innato de lo perfecto, del Bien supremo. Si existe lo perfecto existe lo imperfecto y Dios solo puede ser lo perfecto. “El hombre que dice que no hay verdad alguna, se contradice así mismo, puesto que afirma como verdadero que no hay verdad alguna, dice que la luz del alma es la verdad”. Así pues, para Buenaventura, negar la existencia de Dios es contradecirse, y que es por el que existen las verdades necesarias, porque el intelecto no puede aprehender con certeza la verdad sino es guiada por medio de una verdad.

Oscar Barragán Solís



[1] Copleston, Frederick, Historia de la filosofía 2: medieval philosophy de san Agustín a Escoto, Editorial Ariel, S. A, Barcelona, 2000. P. 242.

[2] Ibid, p. 244.

[3] Ibid, p. 247.

[4] Ibid, p. 251.

[5] Ibid, p. 252.

[6] Ibid, p. 253.

[7] Ibid, p. 255