Mostrando entradas con la etiqueta zoroastrismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta zoroastrismo. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de mayo de 2011

Los Gathas, Yasna XXXI, XXXII y XXXIV

Yasna XXXI


Zarathustra cuenta que él declara la verdad que repite de memoria, ya que la aprendió de Mazda, en contra de las doctrinas que enseñan mentiras, las cuales van en contra de la Justicia. Está seguro de Mazda y del bien que procura aquel que lo sigue, pide que le enseñe con su propia boca y lengua para poder convertir a quien lo escuche para vencer, junto con la bendición de los Espíritus poderosos (Ameshaspendas), al Demonio de la Mentira.

“La mejor suerte es concedida a aquellos que siguen y se valen por medio [del] Recto Orden” [1], la cual consiste en obtener la Soberana Inteligencia, por lo cual pide a Mazda le diga “aquello que puede ser y lo que no puede ser” [2]. Alaba la Inteligencia que se encuentra en el interior y que fue creada por Mazda, de lo cual se da cuenta cuando “[lo contempla] con los ojos (iluminados) como el verdadero hacedor de toda justicia, como el Señor (y Dueño) de toda obra de vida” [3].

Por ello Mazda ha creado a Kine (el ganado) con la facultad de decidir y la ha dotado de inteligencia para hacer una correcta elección, para escoger al agricultor, a aquel que tiene la inteligencia que brinda la Inteligencia Suprema, y no al nómada ladrón. “Y esta doctrina fue la primera regla que sirvió para regir nuestros actos” dice Zarathustra, pues “cuando (nos) diste entendimiento haciéndonos partícipes de la propia inteligencia (divina), hiciste de nuestra vida corporal (una realidad plena)” [4].


Yasna XXXII


Angra Mainyu (rival de Mazda) incita a quienes lo siguen a que no se aparten de su falsa religión, con la cual pretende traer la ruina y muerte de los hogares, los pueblos y las ciudades. Los que lo siguen rezan al igual que Zarathustra pero él tiene firme su amor y devoción por Mazda. Los Daevas (potencias espirituales al servicio de Mainyu) son semillas de la Mala Inteligencia (Aka Manah) y aquellos que les ofrecen sacrificio son esclavos del Demonio de la Mentira.

Aquellos que siguen a los Daevas pierden toda posibilidad a una vida feliz aquí en la Tierra como de la Inmortalidad que está más allá de este Mundo puesto que siguen la Mala Inteligencia, siendo que de las malas palabras pasan a los malos actos. Por eso se debe seguir lo que dicta Mazda por medio de la Buena Inteligencia, ya que Mazda posee en su mente y en su memoria las verdaderas enseñanzas. En la batalla, Mainyu y sus seguidores toman como victoria, confiados de “su espada de hierro reluciente”, algo que está destinado a la destrucción, es decir, el cuerpo.


Yasna XXXIV


Zarathustra pide que se les brinde, tanto a él como a todos los que siguen a Mazda, “tres benditos dones”, Inmortalidad (que es la felicidad eterna), Recto Orden (la actitud sagrada) y el Reino de Bienestar, el cual ha sido creado por Mazda y prometido a cambio de buenas palabras, buenos actos y santos sacrificios. A lo cual el hombre bondadoso dará gracias con sus mejores dones en pensamiento y obras.

Después Zarathustra pide que Mazda, si es como el él sabe que es, con el Recto Orden y la Perfecta Inteligencia le manifieste una señal de éstas dos potencias y agrega “ahora que moro en este Mundo (esclavo, mientras vivo víctima de su pobre escenario, testigo de lo que en él ocurre)” [5]. Aclara que los que no siguen el Recto Orden, los que no lo llevan a cabo, se encuentran muy lejos de la Perfecta Inteligencia; gracias al Recto Orden (la actitud sagrada) se mantiene la esperanza de la Inmortalidad para aquellos que lo siguen “tanto en lo ritual como en lo moral”[6].

Entonces pregunta cuál es el camino de la Buena Mente (Inteligencia), camino al cual Mazda le tiene prometida una recompensa, la cual ofrece “como meta de nuestra vida (terrestre) corporal [y que se obtiene] por medio de las obras que realicemos gracias a Tu Benéfica Inteligencia” [7]. Y agrega:

Los que trabajan en las faenas (útiles a) la madre Kine (nuestras vacas, nuestros ganados, tan necesarios), fomentan tus cuidados misericordiosos mediante obras inteligentes que nos han sido enseñadas (a favor) de las indicaciones de Tu Orden Recto y Providente.


[1] B. Beruga, Juan, “Los Gathas” en El Avesta, Clásicos Bergua, Madrid, 1992, p. 91.

[2] Ídem.

[3] Ibídem, p. 92.

[4] Ídem.

[5] Ibídem, p. 103.

[6] Ibídem, p. 104.

[7] Ídem.


BIBLIOGRAFIA

B. Beruga, Juan, “Los Gathas” en El Avesta, Clásicos Bergua, Madrid, 1992, pp. 81-139.

viernes, 8 de abril de 2011

Los Gathas, Yasna XXIX, XXVIII y XXX

Los Gathas es un texto cuya autoría se le atribuye a Zarathustra, aunque algunas partes de éste pueden ser anexos que se le han hecho dentro de la tradición. El texto es un conjunto de cantos u oraciones llamados yasna, que significa devoción en lengua avéstica, en donde se hacen alabanzas al Ser Supremo, Ahura Mazda, al igual que cuestionamientos para elevar el espíritu y obtener el conocimiento y sabiduría que provienen de éste. En el presente trabajo expondremos el contenido del algunos yasna, ya que la extensión de estos es bastante amplia.

Yasna XXIX

Comienza con el lamento del alma de Kine, rebaño de vacas sagrado, por el sufrimiento que pasa mientras pregunta, al Supremo Ser y a la Verdad suprema, para quién fue creada. Así mismo Zarathustra pide se le muestre cómo labrar bien los campos ya que esa es su “única esperanza de bienestar y de prosperidad”.

Ahura Mazda, Ser Supremo, quien es el creador de Kine, pregunta a Asha Vahishta, Verdad suprema o Justicia perfecta, que cómo eligió a aquel protegería a Kine de “la codicia y rapacidad de los malvados”, cómo además del pasto que la alimenta le aseguro un pastor que supiera su oficio. Asha contesta que seres como el no deben conocer “los grandes fuegos que revelan el favor y la voluntad de Dios” por lo cual el no puede elegir a un hombre capaz de destruir la furia de los malvados y que al mismo tiempo esté libre de odio.

Zarathustra interviene para decir que solo Dios, Ahura Mazda, puede juzgar y decidir sobre los hombres, y pide junto con Kine, en nombre de los dos mundos (el humano y el animal), por la respuesta a sus dudas sobre si aquel que siga la justicia quedara libre de destrucción cuando ésta llegue para el malvado, en el juicio final. Mazda contesta que un guía espiritual no es elegido de modo “irreflexivo” ni por él ni por la Justica (Asha), por lo cual elige a Zarathustra como guía para todo “labrador diligente del suelo”.

Los Ameshaspendas, divinidades al servicio de Mazda, preguntan por aquel que ha sido dotado de la Buena Inteligencia (Vohu-Manah) para difundir ese conocimiento, a lo que Mazda reafirma que es Zarathustra el que ha mostrado atención a sus enseñanzas, y por aquel que pueda ofrecer a Kine la ayuda que necesita, ya que, Kine se queja de haber recibido “tan sólo la mera voz de un hombre débil y pusilánime” cuando lo que desea es “un señor poderoso” que pueda suminístrale lo necesario para su sustento, es decir, un labrador que sepa y trabaje la tierra. A esto Zarathustra pide a Mazda le conceda la Buena Mente (Vohu-Manah) y le permita hacerse fuerte al tiempo que le brinda los dones de sus “consejeros y siervos” los Ameshaspendas.

Yasna XXVIII

Zarathustra pide que sus oraciones sean escuchadas y que Mazda le conceda primeramente la Divina Justicia (Asha), o Verdad Suprema, para poder “conciliar el alma de Kine con el bienestar del pueblo que solicita su ayuda”, para que el ganado sea prospero. Dice que inspirado por la Benévola Inteligencia (Vohu), pide le conceda, tanto en el mundo material como en el espiritual, el don de la Justicia Divina (Asha), para disfrutar de los beneficios de esa Justicia cuando se manifiesta dentro de nosotros. Así mismo menciona que la Justicia Divina constituye enteramente la Benévola Mente de la Divinidad, por lo cual le eleva sus suplicas para obtener la Buena Mente (Vohu).

Se encomienda a la Verdad Suprema (Asha) para que le conceda el conocer el Buen Espíritu de Dios (Vohu) y la Obediencia (Spenta Armaity), o Actitud Sagrada; donde esta última es indispensable para el ir por el mejor camino hacia Ahura, ya que, “gracias a la fuerza de la palabra santa, que es la oración, tenemos (y podremos) mantener alejados mediante nuestras lenguas a los demonios, que devoran la carne (demonios que son la señal y manifestación misma de toda impureza espiritual)”[1]; para que de esta ,manera se pueda oponer a “los tormentos del Castigador”. Pidiendo la bendición de la Divina Justicia (Asha) pues esos son los logros de la Buena Mente (Vohu), es decir, que la Verdad (Asha) es el resultado de ejecutar la Inteligencia (Vohu).

Yasna XXX

Zarathustra anuncia el cómo se ha de alabar a Mazda, llegando a ello por medio de lo que brota de la Buena Mente (Vohu) y de las meditaciones inspiradas por la Justicia (Asha). Aclara la dualidad del bien y el mal, y advierte que se ha de decidir bien para una buena vida:

“Ved que se trata de (los dos) Espíritus primitivos que han sido conocidos y declarados (desde antiguo, de siempre, en todo tiempo) como una pareja (que combina sus esfuerzos opuestos) y (sin embargo, cada uno es) independiente en sus obras. Los dos (son) uno mejor y otro peor, tanto en pensamientos como en palabras y obras. Entre ambos, pues, elija bien el que desee obrar sabiamente” [2].

Para continuar con el establecimiento del Cielo y el Infierno, donde el primero es un estado puramente mental y el segundo un estado físico-mental:

“(Sí), cuando se reunieron los dos Espíritus allí al principio (de las cosas) para crear la vida y la esencia de vida y para determinar cómo debería ordenarse el fin del Mundo (destinaron) la peor vida (el Infierno) para los malos y el Mejor Estado Mental (el Cielo) para los buenos (los santos)”[3].

Al dividirse de esta manera el Espíritu malo eligió el Infierno como su morada, y el Espíritu bueno eligió a su vez el Cielo. De esta manera inicia una batalla entre estos, batalla que se juega entre los hombres para obtener su participación en las obras de cada uno. Zarathustra aclara la importancia de elegir el bien, de elegir a Mazda, para que el mal pueda ser vencido, y se compromete a ayudar a su pueblo mostrándole e invitándolo a escoger “los beneficios de acuerdo con el Orden Recto”, o Buen Reino (Kshastra-Vairya).

[1] B. Beruga, Juan, “Los Gathas” en El Avesta, Clasicos Bergua, Madrid, 1992, p. 86.

[2] Ibídem, p. 88.

[3] Ídem.


BIBLIOGRAFIA

B. Beruga, Juan, “Los Gathas” en El Avesta, Clásicos Bergua, Madrid, 1992, pp. 81-139.

martes, 8 de marzo de 2011

El mazdeismo o zoroastrismo

El presente trabajo trata el tema del mazdeísmo o zoroastrismo. Para hacer esto debería ser el texto de Los Gathas el cual se trabaje, pero, al leer la introducción que el traductor de la obra consultada hace sobre Zoroastro, considero que exponer algunas de las ideas principales que allí se encuentran es de mucha ayuda para entender el proceso del pensamiento religioso que no inicia con este personaje pero que da un importante cambio e introduce ciertas temáticas a otras doctrinas que se venían dando por esa misma época. Por lo cual he decidido hacer un pequeño resumen de dicha introducción, para posteriormente subir otra aportación tratando directamente el texto Los Gathas.

Zoroastro, o Zarathustra, es un personaje del que no se tiene plena certeza de su existencia, pero, según la tradición, era de origen indoeuropeo, de una rama que se estableció en lo que ahora sería la Persia oriental, en donde hubo una mezcla entre esta rama y los aborígenes del lugar, ubicándolo, por comodidad histórica, alrededor del siglo VI antes de nuestra era.

Uno de los puntos fundamentales dentro del pensamiento de Zorosatro es el dualismo entre el bien y el mal. El problema es que una deidad perfecta y buena no puede ser causante del mal, pues esto no concordaría con la pureza de ésta, por lo cual, introduce una figura antagónica para Ahura Mazda, ser supremo. Dicho ser malvado al principio parece no tener nombre, sino que se le menciona como el adversario, al cual la tradición posteriormente le llamará Angra Maiyo, el cual es independiente de Ahura, es decir, que no nace de él, siendo igualmente poderosas ambas partes.

Otra idea innovadora fue el adjudicarle a cada una de estas divinidades un séquito de otras que le ayudaban en la realización de sus planes, siendo siete para cada lado, el del bien dirigido por Ahura y el del mal dirigido por Maiyo, donde se corresponden unos a otros siendo el lado del mal lo opuesto del bien.

Idea proveniente de este profeta es también la del juicio final y la de un salvador que vendría a imponer el bien ante el mal. DichoSaoshyant o salvador anunciaría el buen reino de Ahura Mazda, [el cual] sería el de los elegidos, […] el mundo de las almas, […] noción que se oponía al mundo de los cuerpos que era el mundo de [Angra Mainyo]” [1]. Aunque el cuerpo no era despreciado, es decir que no era considerado como malo, este es el medio por el cual Angra Mainyo puede corromper a los hombres si éstos no atienden a lo que su alma les muestra, a lo que Ahura Mazda dicta.

Con los dos primeros puntos surge una guerra que no había antes, la del bien y el mal dentro del mundo divino. La deidad superior, ser de luz, de verdad, no es causante del sufrimiento y la mentira del mundo de los hombres, para eso existe una divinidad que está en lucha por el triunfo del mal, y estos dos contendientes no están solos, tienen a su grupo de divinidades que los apoyan para vencer sobre el otro. Con el tercer punto se establece una esperanza en el triunfo del bien sobre el mal y en el salvador que ha de venir a terminar con esta batalla para anunciar el mundo de la suprema deidad.

Estos son únicamente tres puntos que me parecen fundamentales del pensamiento zoroastriano. Con estos mostraré la tesis que expone Beruga de que esta doctrina impregnó a varias corrientes religiosas, si se les puede llamar así, como al judaísmo y por medio de éste al cristianismo posteriormente. Para ello daré solo un ejemplo que muestra el autor nombrado, debido a las limitaciones de extensión del presente trabajo.

Este ejemplo es el del paraíso o mundo de las almas gobernado por Aura Mazda. Dentro del judaísmo, antes de su destierro a Babilonia, no se tenía una noción como ésta, se creíael alma de los muertos […] iba al cheol o she’ol, lugar impreciso, sombrío, oscuro, donde permanecía sin pena ni gloria” [2]. Esta concepción de la vida después de la muerte cambia tras el cautiverio del pueblo judío en Babilonia, en donde tienen contacto con todas estas doctrinas y que parece ser que adoptaron en cierta medida a las suyas.


[1] B. Beruga, Juan, “Noticia preliminar” en El Avesta, Clasicos Bergua, Madrid, 1992, p. 33.

[2] Ibíd., p. 31.


Bibliografia

B. Beruga, Juan, “Noticia preliminar” en El Avesta, Clasicos Bergua, Madrid, 1992, pp. 1-63.