jueves, 20 de enero de 2011

Gregorio Nacianceno: Discurso Teológico

Se puede ubicar a San Gregorio Nacianceno en el periodo de los padres griegos de los siglos IV y V que se caracterizan principalmente por tratar cuestiones teológicas y apologéticas. San Gregorio nació en el año 373 y murió en el 390 d. C., estudió junto a san Basilio en la Universidad de Atenas y le apodaban el teólogo, “es notable sobre todo por su obra de teología trinitaria y cristológica”.[1] Trata principalmente en términos y conocimientos filosóficos, las herejías relacionadas con la Santísima Trinidad y su unidad. Pretendo describir en el presente texto dos de sus discursos teológicos, el segundo y el quinto.

Segundo Discurso Teológico.

La idea central de este discurso consiste en afirmar que conocer y expresar lo que es Dios es imposible, San Gregorio escribe así respecto a esto: “por mi parte, pienso que no es posible expresar lo que Dios es, y que es menos posible aún el comprenderlo”;[2] postula que, aunque no se pueda explicar no significa que no exista y junto con esto enfatiza que Dios se hace presente de muchas maneras: “a nosotros se nos manifiesta con evidencia el autor del universo, […] aun cuando nuestra mente no alcance a comprenderlo”.[3]

Continúa su discurso poniéndose el problema de qué es Dios, concluyendo que “es evidente que Dios no es cuerpo”,[4] y se da cuenta que con esto no resuelve la comprensión de Dios y aún menos se abarca su naturaleza e inicia un listado de características de lo que sí es Dios, que es inmutable, incorruptible, sin principio e ingenito, y aún todos estos adjetivos no abarcan la grandeza de su ser. Después de este proceso se inclina más hacia decir que es lo que sí es Dios: “el que se empeña en conocer la naturaleza del que es, no se parará en decir lo que no es Dios”;[5] discrimina el camino negativo para intentar definir a Dios, pues es más fácil decir lo que no es y no llevar a las solución del problema.

Termina este discurso diciendo que los cristianos no pueden aceptar una vida sin Dios, pues no se le puede atribuir el poder a seres similares a los hombres: “nosotros, por el contrario estamos ansiosos por conocer a Dios, y no acepta nuestra razón el que el mundo esté sin jefe ni piloto”;[6] no es razonable pensar que todo es producto del azar.

Quinto Discurso Teológico.

“A Dios nada le falta”;[7] El autor inicia diciendo que al espíritu nada le falta para ser el hijo, sin embargo es el espíritu, y que la relación y diferencias son las que han dado origen a la diversidad de nombres, pero en realidad a Dios nada le falta. Abre así este quinto discurso para dar pie a la defensa de las herejías en contra de la unidad en la Santísima Trinidad.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo ocupan su lugar y no hay dos Padres sino es uno, no por grado, sino por unidad:“no es cuestión, pues, de defecto o de inferioridad en la esencia, sino que en las expresiones: ser ingenito, ser génito, y proceder designamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo de que estamos hablando; de suerte que queda a salvo la distinción de las tres Personas en la única naturaleza y dignidad de la divinidad”.[8] Es así como San Gregorio refuta a los contrarios que afirman que el término Santísima Trinidad se contradice. Respecto a la premisa de que “las cosas que son de la misma esencia pueden contarse, y las que no son de la misma esencia, se designan separadamente”,[9] el autor responde diciendo que todo número denota la cuanticidad pero no su naturaleza, defendiendo de esta manera la posibilidad de la Trinidad.
Añade además, con un lenguaje filosófico la real posibilidad de la existencia de un Dios uno y trino, diciendo que, “los tres son algo uno en cuanto a la divinidad, y ese uno son tres en cuanto a las propiedades”.[10] Gregorio Nacianceno asume una postura apologista ante los diversos ataques de los herejes que afirman que se está adorando a tres dioses, siendo de esta forma “triteístas”, y les lanza fuertes insinuaciones invitándolos a dialogar sobre Dios con la promesa de acabarlos con sus mismos argumentos insostenibles.

En el tema del conocimiento el autor se expresa así: “la razón, que procede de Dios, y que es connatural a todos, y la primera ley innata en nuestras almas, nos ha conducido a Dios a partir de las cosas visibles”.[11] Dios es el autor de esta capacidad del hombre y para llegar a la verdad el hombre, guiado por la Escritura puede avanzar, sin embargo es hasta que se esté frente a Dios cuando se podrá tener el conocimiento verdadero: “un día conoceremos, como fuimos conocidos; […] al presente, todo lo que nos llega no es más que un exiguo arroyo, y como un tenue rayo de una gran lumbrera”.[12]

La ontología presente en el texto consiste en que Dios es el que da el ser y es Dios mismo el que lo conserva, pues sin él, no se habría cobrado existencia, y se presenta a modo de pregunta en el texto: ¿cómo, en efecto, toda esta mole de cosas habría cobrado existencia o subsistiría, si Dios no le hubiese dado el ser y lo conservara?;[13] este Dios que no es cuerpo es el creador de todo y es por medio de la razón y del espíritu como el hombre se asemeja a Dios: “eso que hay de semejante a Dios y divino, quiero decir, nuestro espíritu y razón, se una al Ser con el cual está emparentado.[14]

El hereje es, desde la postura del Santo una persona con desviaciones éticas, y muy directamente se dirige a ellos diciéndoles que por negar la divinidad y poner en manos de sus adversarios lo que pretendían, son traicioneros y artífices de la desunión del principado, optando por ser “hombre[s] que trata[n] de legislar sobre los nombres, y no buscar la verdad”.[15]

Respecto a la concepción del hombre en estos discursos, se puede apreciar que Gregorio Nacianceno “sigue la tricotomía origeniana, distinguiendo en él tres partes: cuerpo, alma e inteligencia”;[16] poniendo especial énfasis en la razón como esa parte divina que Dios le ha regalado al hombre.
Para concluir me apoyo en la afirmación que se refiere así del teólogo: “su interés para la filosofía consiste en que refleja la actitud de los cristianos ante la ciencia humana en el momento de las luchas contra el arrianismo”[17]y además que “no repudia la filosofía, sino que la subordina a la fe, en calidad de subsidiaria y auxiliar. Para un cristiano, lo primero es la fe en la Sagrada Escritura. El uso de la razón es legítimo, pero debe saber detenerse ante la frontera de los misterios, que son inaccesibles a sus fuerzas”.[18] Gregorio Nacianceno, como hijo de su tiempo, defendió la fe con argumentos filosóficos, se apoya de la razón y procede de manera ortodoxa respecto a las diferentes especulaciones gnósticas y posturas neoplatónicas, llevándolo a ser Padre de la Iglesia Católica.

Bibliografía:
Copleston, Frederick, Historia de la filosofía II, de S. Agustín a Escoto, ed. Ariel, Barcelona, 1978, p. 37-42.
Fernández, Clemente S.I, Los filósofos Medievales, selección de textos, “San Gregorio Nacianceno”, Tomo I, BAC, Madrid, 1979, p. 106-115.
Fraile, Guillermo, Historia de la Filosofía, Tomo II, 2ª ed., BAC, Madrid, 1966, p. 150-151.

[1] Frederick, Copleston, Historia de la filosofía II, de S. Agustín a Escoto, ed. Ariel, Barcelona, 1978, p. 39.
[2] Fernández, Clemente S.I, Los filósofos Medievales, selección de textos, “San Gregorio Nacianceno”, Tomo I, BAC, Madrid, 1979, p. 106.
[3] Ibíd: p. 107.
[4] Ibíd: p. 106.
[5] Ibíd: p. 109.
[6] Ibídem.
[7] Ibíd: p. 111.
[8] Ibídem.
[9] Ibíd: p. 113.
[10] Ibíd: p. 111
[11] Ibíd: p. 110.
[12] Ibídem.
[13] Ibíd: p. 108.
[14] Ibíd: p. 110.
[15] Ibíd: p. 113.
[16] Guillermo, Fraile, Historia de la Filosofía, Tomo II, BAC, Madrid, 1966, p. 151.
[17] Ibíd: p. 150.
[18] Ibíd: p. 151.

3 comentarios:

  1. tu aporte es muy bueno y claro pues menciona que no se puede entender a Dios en su totalidad, no se le puede comprender en su totalidad, solo se le puede conocer en base a con lo que nos a dejado, su creación.

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  2. Dices que ataca algunas herejías pero no mencionas cuales, mencionarlas ayudaría a comprender mejor sus obras.
    En lo referente a la Santísima Trinidad, me parece que te falta más desarrollo al respecto, falta más profundización de lo que afirma Gregorio.

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  3. JAQUE MATE A LA DOCTRINA JUDAIZANTE DE LA IGLESIA. La importancia de la crítica a la cristología de san Pablo, radica en que nos aporta los elementos de juicio necesarios para visualizar nítidamente __la omisión capital que cometió Pablo en sus epístolas al mutilar al cristianismo de la doctrina más importante para la humanidad. Desechando la prueba viviente de la trascendencia humana que se alcanza practicando las virtudes opuestas a nuestros defectos hasta adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos) patente en Cristo. Disciplina que nos da acceso a los contenidos, enseñanzas y potencialidades del espíritu__ Y la urgente necesidad de formular un cristianismo laico enmarcado en la doctrina y la teoría de la trascendencia humana (sustentada por filósofos y místicos, y ratificada por la trascendencia humana de Cristo); a fin de afrontar con éxito: “el ateismo, el islamismo, el judaísmo, el nihilismo, la nueva Era y la modernidad”, que amenazan con sofocar el mensaje universal de Cristo. http://es.scribd.com/doc/73946749/Jaque-Mate-a-La-Doctrina-Judaizante-de-La-Iglesia

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