miércoles, 7 de marzo de 2012

Antoniana Margarita

El español Gómez Pereira nace en el año 1500, en Medina del Campo, y muere aproximadamente en 1558. Se dice que fue un hombre apasionado por la medicina y sobre todo de la filosofía, la cual, se encuentran varias obras escritas por él. Entre sus obras más famosas se hallan los textos de Paraphrasis in tertium librum Aristotelis de anima, De immortalitate animorum y Antoniana Margarita; titulada a sí para dar homenaje a sus padres. En dicha obra trata de explicar que los animales no tienen alma, ni racional, ni alma sensitiva; por tal motivo, los animales sólo imitan lo que otros seres hacen.
Consecuentemente, en el transcurso de su obra quiere especificar la diferencia que hay entre el hombre y el animal, también manifestará la causa de los movimientos de los animales y cómo se mueven. Así pues, Gómez Pereira pone en primer lugar la definición del “hombre animal racional, animal se pone como género, y racional, como diferencia.”[1] Con ello se puede afirmar con verdad que el hombre se distingue de los demás animales en la racionalidad.
Es importante señalar que la razón es la facultad del alma capaz de distinguir, de relacionar, y sobre todo de ejercer poder e imperio sobre los animales. Sin embargo hay algunos teólogos que creen que los animales usan la razón, por ello no hay diferencia con los hombres. En efecto, Gómez Pereira alterca indicando que si los animales fuesen iguales al hombre en el sentir, serían también muy semejantes a nosotros en el razonar y en conocer los universales. Con todo ello da muestras de cómo se concibe a un animal usando la razón:
“Si los animales ejerciesen los actos de los sentidos externos como los hombres, el perro y el caballo concebirían mentalmente, al ver a sus amos, lo que el hombre al ver a su Señor; y así como el hombre, al ver a su señor, afirma que éste es su señor, así también el perro o el caballo concebirán los mismo.”[2]
Ciertamente la cita es poco entendible, pues lo que se quería plantear es que el animal es diferente al hombre en cuanto a los actos de los sentidos como en la posibilidad de razonar. De hecho, el entendimiento no comprende que el animal conozca algo, de tal manera que no sepa si existe o no existe, ni dónde está.
Conforme al entendimiento se dice que tiene dos clases de operación, según Aristóteles. “Una, es de la aprehensión de las cosas entendidas al margen de toda composición, y así, con esa operación el entendimiento no conoce que esas cosas existen o no existen.”[3] La otra clase de operación es aquella por la cual el entendimiento compone los objetos indivisibles entendidos.
Es imprescindible aclarar que el entendimiento sólo puede conocer lo universal, es por ello, que la inteligencia no permite que los sentidos de los hombres puedan conocer lo universal y mucho menos por el de los animales. A pesar de ello, hay algunos autores que comentan que los animales son iguales al hombre en el ámbito de sentir y por ende tienen el don de entender lo universal. Además dicen que las almas de los animales son indivisibles, como la del hombre. Conforme al pensamiento ya expresado, Gómez Pereira responde que vendría a ser lo mismo si se habla de hombre y de animal, pues son de la misma especie. Con ello da a entender que es completamente falso e impío que un animal entienda, conozca lo universal y sobre todo que su alma sea indivisible. Para argumentar que el animal no tiene alma indivisible, Gómez Pereira pone una prueba diciendo:
“Si el animal conoce, por ejemplo, a su madre, y afirma mentalmente que es buena para con él, con el conocimiento que está como en sujeto de inhesión en la facultad cognoscitiva, la cual es material y orgánica, una mitad de ese conocimiento estará en una determinada parte cognoscitiva y la otra mitad en otra, pues el conocimiento de esas cosas no puede ser indivisibles.”[4]
Otro aspecto que concierne a los animales es el del movimiento, esto quiere decir, que los animales son movidos por las cosas presentes y de antemano, por lo que produce su especie. O sea, los animales se mueven por instinto natural, lo cual, hace que se apoye en dos principios. El primero es que hay tres clases de seres que se mueven, ellos son: los que se mueven de una manera natural, otros son los que se mueven voluntariamente; como los hombres. El último movimiento es lo que hay de intermedio entre las dos anteriores. Como segundo principio se cree que todos los nervios tienen su punto de partida en el cerebro, por medio de los cuales se realizan todas las sensaciones.
En fin, los animales son diferentes a los hombres pues no tienen las mismas cualidades, características o dones que se le ha dado al hombre. Por ello se deduce que no es posible igualar a un animal con un hombre, ya que los dos gozan de cualidades propias que no pueden tener otros seres, o sea, el animal no puede tener las mismas facultades que el hombre pues sería igual hablar de hombre y animal. Así pues, en el texto de Antoniana Margarita se vislumbra las propiedades del animal y del hombre; realizando la comparación que existe entre ambos seres. Una de las comparaciones es que los animales no sienten y por ende no tienen el don de entender lo universal, además no gozan de una alma indivisible como el hombre.
 

Bibliografía:
Fernández, Clemente, Los filósofos del Renacimiento, Ed. BAC, Madrid, 1990, pp. 233-253.

[1] Fernández, Clemente, Los filósofos del Renacimiento, Ed. BAC, Madrid, 1990, pág.235
[2] Fernández, Clemente, Los filósofos del Renacimiento, Ed. BAC, Madrid, 1990, pág.236
[3] Fernández, Clemente, Los filósofos del Renacimiento, Ed. BAC, Madrid, 1990, pág.240
[4] Fernández, Clemente, Los filósofos del Renacimiento, Ed. BAC, Madrid, 1990, pág.246

2 comentarios:

  1. Personalmente tu aportación me llamó mucho la atención por el tema que desarrollas. Se dice que el hombre es un animal racional, si es animal en cuanto a género y racional por su capacidad de voluntad, reflexionar y pensar, entonces, ¿los animales sólo reaccionan de manera instintiva?, ¿no habrá animales que por instinto piensen?, es una incógnita que me surge al leer tu texto.
    Me resulta interesante ver como este auto habla sobre los animales y una posible capacidad cognoscitiva. Hoy día creo que sigue siendo una propuesta interesante y con los estudios mejorados en nuestros tiempos se puede seguir reflexionando al respecto.

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  2. Me parece muy interesante tu aportación, sobre todo porque creo que desde la antigüedad muchas culturas han considerado a los animales desde diversas perspectivas: quienes como algo inferior, quienes respetan a los animales, quienes incluso los deifican. De la misma manera, reflexionar sobre los animales en comparación con el hombre es encontrar la grandeza y la pobreza del ser humano, es decir, cómo animal, quizás es más inferior el hombre, en cuanto a que no sobreviviría solamente con el instinto (como otros animales), en cambio, su grandeza radica en la capacidad intelectual, racional, espiritual que tiene. Muchas Gracias Alex

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