Blog universitario de estudios sobre filosofía y cultura en la Antigüedad tardía, Edad Media y Renacimiento
lunes, 17 de junio de 2013
Sermones del Maestro Eckhart
Sermones del Maestro Eckhart
domingo, 16 de junio de 2013
Sermones del Maestro Eckhart
El templo vacío
lunes, 11 de febrero de 2013
Plotino, Enéada 1.2: Sobre las virtudes
Plotino se basa en los diálogos de Platón (los dos grados de virtud) y en Porfirio (en su tratado de la división cuatripartita de la virtud), para presentarnos en este tratado cómo llegar a la virtud, en ella nos dice que debemos de “asemejarnos a Dios por la virtud”.[1] Podríamos preguntarnos ¿Por qué a Dios? y la respuesta sería que Es “quien posee virtud”,[2] también porque hay dos formas de semejanza del alma a Dios: en la “Medida transcendente, y por las virtudes superiores, que, siendo purificaciones, la hacen semejante a Dios en pureza”.[3] Para poder llegar a este grado de pureza que me asemeja a Dios necesitamos de la purificación que “tiene por objeto desvincular afectivamente al alma, incluso a la inferior, de las cosas del cuerpo evitando toda clase de faltas”.[4] De este modo podremos tener la recuperación de nuestro verdadero yo por la virtud.miércoles, 7 de marzo de 2012
Antoniana Margarita
Bibliografía:
Fernández, Clemente, Los filósofos del Renacimiento, Ed. BAC, Madrid, 1990, pp. 233-253.
[1] Fernández, Clemente, Los filósofos del Renacimiento, Ed. BAC, Madrid, 1990, pág.235
[2] Fernández, Clemente, Los filósofos del Renacimiento, Ed. BAC, Madrid, 1990, pág.236
[3] Fernández, Clemente, Los filósofos del Renacimiento, Ed. BAC, Madrid, 1990, pág.240
[4] Fernández, Clemente, Los filósofos del Renacimiento, Ed. BAC, Madrid, 1990, pág.246
martes, 6 de marzo de 2012
Sobre el alma y la mente.
Luis Vives fue un filósofo español nacido en Valencia en el año 1492 de una familia de judíos conversos. Estudió en las universidades de Valencia y París. En 1512 se estableció en Flandes, Bélgica, donde se convirtió en profesor dentro de la Universidad Católica de Lovaina.
Vives escribe en la lengua madre, el latín, y dentro de sus obras principales está una llamada Sobre el alma y la vida (De anima et vita). En esta obra Vives nos dice que ningún conocimiento es más excelente, que el que tiene por objeto al alma, ya que ella es la “fuente y origen de todos nuestros bienes y males, no hay cosa más útil que el que la conozcamos bien; así purificada la fuente, dimanarán de ella puros los arroyos de todas las acciones.”[1] Quien no se conozca a sí mismo, no podrá gobernar su propio espíritu, por lo cual, es importante conocer el artífice, para saber qué podemos esperar de él y qué cosas sabe hacer y soportar. La mayor sabiduría consiste en conocerse a sí mismo, no limitándose únicamente al cuerpo (huesos, carne, sangre, etc.), aunque de todos modos no hay que descuidarlo, la sabiduría consiste en estudiar el alma, lo cual es difícil, ya que no hay ninguna cosa más recóndita, ni más oscura e ignorada por todos, también es lo más arduo de expresar y decretar en términos.
Los antiguos al tratar de estudiar el alma, llegaron a cuestiones casi imposibles de explicar y en el caso de que éstas fueran explicadas, no reportaban ningún fruto, además de que también determinaron cosas enredosas y absurdas. En cambio Vives en su obra, intenta exponer con mayor extensión su opinión, ajustándose a la “verdad, la cual es una y única en la naturaleza y sobre ella, no dos.”[2]
En el estudio del alma, Vives dice que tres son las facultades de ésta: la memoria, el recuerdo y la reminiscencia.
La memoria es la facultad del alma por la cual se conservan en la mente las cosas que han sido conocidas por un sentido interno o externo. Su actividad está dirigida hacia el interior. Esta tiene también dos facultades, que son: aprehender y retener. Los jóvenes tienen más memoria que los viejos, por lo cual se puede afirmar que lo primero que ataca a la memoria es la edad, pero en los viejos, la carencia de memoria, es compensada por una gran prudencia. Cada persona tiene una memoria diferente, no todos recuerdan lo mismo con facilidad, hay quienes les es más fácil el recordad palabras, a otros las cosas, ya sean curiosas, comunes, antiguas, propias, etc. La atención refuerza en demasía a la memoria, al igual que “el buen régimen de vida como: la alimentación, la bebida, el ejercicio, el descanso y el sueño.”[3] La memoria si no se ejercita, dice Vives, se debilita, y se hace más lenta y perezosa en el ocio y la inacción.
El recuerdo se produce mediante una simple mirada del espíritu en la memoria, y no es algo común en los animales.
La reminiscencia es la que se produce por ciertos grados y pasando de las cosas que tenemos presentes en la mente, a aquellas que se han ido escapando, al igual que el recuerdo ésta, es propia y exclusiva del hombre.
La mente humana para Vives, es una manifestación del alma, es decir, ambas son inseparables, “la mente humana es un espíritu en virtud del cual vive el cuerpo con el cual está unido, apto para el conocimiento de Dios gracias al amor, y, por lo mismo, apto para unirse con El para la felicidad eterna.”[4] La mente humana desciende de lo más alto a lo más bajo, que es el cuerpo.
Los grados de ascensión de la mente humana son: De la materia de lo sentidos, de éstos a la imaginación y a la fantasía, de ésta a la razón, después a la contemplación y, por último, al amor.
“Los sentidos internos no captan los seres espirituales. Por lo tanto, la mente que los capta, los conoce y los comprende es espíritu como esas naturalezas mismas, y la que entiende su inmortalidad es también inmortal.”[5] Así pues, la mente es de Dios, procede de Dios, y es inmortal, ya que no hay nada en la naturaleza que sea capaz de aniquilarla, sólo Dios lo puede hacer, pero no es creíble que Dios cree por sí mismo lo que después va a destruir.
Lo animales cumplen aquí en la tierra, con todas sus funciones y facultades, aquí viven y mueren, en cambio el hombre, al que se le ha dado la mente, tiene efectivamente otro nacimiento en otra vida, en la cual pueda cumplir las funciones de la mente.
En conclusión, me parecen muy acertados los argumentos de Luis Vives sobre la mente, ya que creó que en realidad ésta participa del alma, es inmortal y pertenece a Dios. La mente tiene la capacidad de trascender a realidades no físicas, y es capaz de comprender más allá de lo que se encuentra en este mundo. Concuerdo con Vives al decir que la mente al ser un don de Dios, al ser una gracia operante, es necesario, por parte del hombre una respuesta para que ésta se eleve y perfeccione, es decir, implica necesariamente una gracia cooperante, una respuesta, un compromiso por parte del ser humano.
Bibliografía.
Fernández, Clemente, Los filósofos del renacimiento, Madrid, Editorial BAC, 1990, pp. 629.
[1] Fernández, Clemente, Los filósofos del renacimiento, Madrid, Editorial BAC, 1990, p. 210.
[2] Ibidem, p. 211.
[3] Ibidem, p. 214.
[4] Ibidem, p. 219.
[5] Ibidem, p. 222.


