lunes, 5 de marzo de 2012

La relación de la filsofía con la religión en el medievo


El papel de la filosofía ha sido cambiante y diverso a lo largo de la historia de la humanidad. Su significado y utilidad también se ha modificado de acuerdo con las exigencias de cada cultura y de cada época.  Desde sus origines en la Grecia antigua la filosofía ha ido cambiando, de la etapa presocrática a la gran época de la filosofía griega, y de esta a la filosofía helenística.  Sin embargo, el cambio de la filosofía helenística  a la nueva etapa de la filosofía fue un tanto más diferente, por varios aspectos, entre los más importantes que  ya no es una filosofía “hecha en Grecia”, inicia en el mundo romano y después sale de él conquistando toda Europa, y el occidente no Europeo. Pero  la razón más importante es que esta nueva etapa de  la filosofía, la filosofía medieval, es una filosofía de Dios.
La filosofía medieval se distingue por ser una filosofía que trabaja en conjunto con la religión. Este aspecto no fue algo propio de la Edad Media, pues en la Antigüedad, particularmente algunos filósofos griegos, ya construían un pensamiento filosófico en función de sus creencias religiosas. Pues el nacimiento del Cristianismo hablando de este particularmente,  se origina de una necesidad de responder a los menesteres religiosos de la época  y no pretende alzarse como una construcción racional basada en principios filosóficos, aunque posteriormente eche mano de estos, y no podemos dejar de admitir que al menos como hecho histórico “El Cristianismo generó una dimensión cultural […] dio origen a un pensamiento que ha ocupado toda una época de la humanidad, el periodo medieval latino, y que, incluso, ha orientado a la reflexión filosófica en el mundo moderno y en el contemporáneo”[1]
La filosofía medieval entonces se ocupo de buscar una estrecha relación entre la filosofía y la religión, pero no  exclusivamente la religión cristiana, aunque la tradición medieval le dé algo de mayor preponderancia sobre los otros monoteísmos. Puesto que también el judaísmo y el islamismo buscaron esta misma relación pues “estas estas tres religiones tienen como base y fundamento la revelación”[2], la revelación de dios.  La revelación de dios se asume como la relación necesaria entre hombre y Dios, diferente a las religiones griegas donde los dioses hablaban para los hombres, pero los hombres nunca hablaban a los dioses. Sin embargo en el cristianismo y en el resto de los monoteísmos de la época la relación iba mas allá, era un intercambio dentro de un dialogo. Aquí los hombres tenían la posibilidad de tomar “la palabra de dios”  o de ignorarla, el hombre acoge a dios, acepta escucharlo, dios se revela, y se ofrece.    
Colocar a Dios como el centro de la vida humana como el logos del mundo, tal como lo dice el propio Apóstol Juan “En el principio era el Logos, y el Logos estaba en Dios y el Logos era Dios”[3]. Exponer de esa manera a Dios, como un Logos  que se revela y que se ofrece, originó los primeros problemas si no propiamente filosóficos, que permitían el paso a la especulación filosófica. El origen de dios, sus propiedades y naturaleza propias de un dios, pensar a un dios en condiciones de espacio y tiempo, creaba contradicciones en cuanto a sus propiedades mismas de dios. Estas problemáticas intentaron ser respondidas en base a la influencia de la filosofía griega aun vigente en este tiempo. Que ayudo a darle a las religiones un aspecto intelectual. Pero más aún esta influencia parece más que necesaria, pues la filosofía medieval no podría entenderse sin sus precedentes filosóficos griegos.

BIBLIOGRAFIA
·         Guerrero, Rafael Ramón, Historia de la Filosofía Medieval, Akal, Madird, 1996 p. 13.
·         Historia de la Filosofía Medieval, http://bibliodelsur.unlugar.com/ebooks/varios__hist_filos_med.pdf.


[1] Guerrero, Rafael Ramón, Historia de la Filosofía Medieval, Akal, Madrid, 1996, p. 13.  
[3] Op. Cit.  p.14.

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